Fragancias estacionales sin abrumar
En otoño, canela y clavo discretos lejos del plato; en invierno, pino muy tenue en el aparador; primavera pide flores blancas aireadas; verano agradece cítricos o albahaca mínima. Distribuye velas aromáticas en perímetros, reserva el centro para cera sin perfume. Opta por mechas de algodón o madera fina para crepitar suave. Abre ventanas antes de recibir invitados y evita mezclar familias olfativas. Cuéntanos qué nota te transporta y cómo calibras su presencia para que acompañe, sin robar el protagonismo a la comida.